Posted on 21 enero 2020 in Noticias

Cómo redefinir una Propuesta de Valor

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Entendemos como propuesta de valor al conjunto beneficios que recibe un…

Entendemos como propuesta de valor al conjunto beneficios que recibe un cliente tras haber hecho un negocio con la una empresa, mientras que dicha empresa logra conseguir ingresos y clientes en base a los productos o servicios ofrecidos.

Orientaciones prácticas para la definición de Propuesta de Valor

Tengamos en cuenta algunos puntos para identificar una propuesta de valor:

  • Debe centrarse en las necesidades del cliente.
  • Debe plantearse a futuro.
  • Pregunta y conoce las necesidades del cliente
  • Lo intangible también importa. Por ejemplo, a las personas les puede interesar más los beneficios que vienen con la adquisición de un producto o servicio.
  • Identifica a los grupos de clientes y los categoriza (empresas o individuos) para entender mejor su comportamiento y ajustar sus propuestas según el grupo
  • La promesa de hacer ganar dinero al cliente debe estar presente en la propuesta.
  • Se diferencia de la competencia.
  • Las propuestas deben actualizarse constantemente.
  • Las propuestas deben cumplirse. La relación y la confianza con el cliente se perderán si este sospecha alguna mentira o estafa.

Contenido de las propuestas

Las propuestas se deben construir bajo las bases de la Escalera de la Seducción:

  • Liderazgo en costes
  • Diferenciación
  • Recuperación de la confianza del cliente
  • Integración con el cliente
  • “Todo en uno”
  • Bloqueo al acceso al canal de distribución
  • Creación de una plataforma comercial preferente
  • Establecer una estandarización patentada

Base de datos de los clientes

Una propuesta de valor solo será adecuada cuando se conozca a profundidad a cada cliente y no bastará con tan solo haberlos separados en grupos, pues para otorgar una propuesta final personalizada habrá que, por lo menos, conocer a detalle las ventas realizadas anteriormente y el mercado potencial disponible para cada uno de ellos.

Finalmente, para poder evaluar si nuestra propuesta de valor es adecuada, debemos tener en cuenta los siguientes criterios: singularidad, sostenibilidad, cantidad de valor añadido y grado de vinculación.

Recordemos que la experimentación es la clave del éxito y en este aspecto no es la excepción.